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El regalo para el entrenador enamorado

  • 16 marzo, 2017
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Por Xavi García (@xgpcoach)

“Te amo porque te amo. Porque sería imposible para mí no amarte” Juliette Drouet

Vamos a por ello… Un entrenador se enamora, básicamente porque es una persona y por lo tanto, puede amar a alguien o, en este caso, a algo, hasta el punto de depositar una pequeña o gran parte de su felicidad ahí.

Yo me he enamorado muchas veces gracias al baloncesto, de mis equipos, de alguno de mis jugadores, de mis proyectos… Conozco a muchos que también lo han hecho. Y cuando lo depositas todo allí, y el baloncesto te dice “me caes bien, eres genial, eres fantástico, trabajas un montón, te mereces lo mejor del mundo… pero yo quiero a otro”. Y ese jugador por el que has dado todo, te deja tirado. Ese club por el que has trabajado 12 horas cada día, te corta por haber perdido unos partidos. O más doloroso todavía, eres tú mismo que tienes que irte porque ves que no, que todo lo que das no tiene recompensa.

Y mi pasión, ¿se muere? Pues claro que no… después de un desamor, me vuelvo a enamorar! Y otra decepción… ¿Y otra vez? “No aprendes”, dicen! Y es verdad!! Pero ese “no aprendes” es bastante más profundo de lo que todos podemos entender, en el sentido de que se interpreta habitualmente: “el aprendizaje correcto sería dejar de enamorarse para no sufrir, y dedicarse a cosas serias” . A veces cuento una anécdota que me sucedió cuando me despidieron después de 8 derrotas en Manresa. Me encuentro a un amigo por la calle y me dice “bueno, ahora te pondrás a trabajar, verdad?”… en plan, dejarás de jugar, dejarás de soñar… Pues no!!!

Cuando te enamoras, te abandonas. Depositas esperanzas, sueños, ilusiones… Horas y horas pensando en el entreno, en el partido, en ese jugador que hay que ayudar como sea a que “llegue”, eternas reuniones de técnicos, reuniones con padres, horas de carretera para llegar a entrenar, o para ir a recoger a un jugador que vive lejos y no lo pueden traer sus padres… Proyectos, temporadas, sistemas de juego, estrategias defensivas… De mil maneras proyectas ese amor.

Dicen que el basket y la vida, te devuelve lo que le das. Asociar esa devolución a algo así como resultados y éxitos, es tan absurdo como decir que si amas a una persona te devolverá ese amor por el mero hecho de que es justo, porque debe ser así. En el inconsciente colectivo, frases tipo “todo el mundo tiene lo que se merece”, “el tiempo pone a todos en su lugar”, vistas en clave resultadista o de “premio”, alimentan esperanzas por un lado, y sensaciones de injusticia y frustración por otro.

Vamos a darle una vuelta a todo esto… En realidad, cuando me enamoro arriesgo, saco la fuerza, la pasión, el entusiasmo, y la fe, todo el poder… Y precisamente esto es lo que hay que aprender y guardar como el real tesoro. Qué fuerza tengo! Cuanto amor! Cuanta dedicación soy capaz de regalar! Qué poder tengo para entusiasmarme, confiar, arriesgar! Todo eso, todo, está en mi interior. Y el baloncesto ya me lo ha devuelto con creces por el simple hecho de permitirme experimentarlo y verlo…

Igual que esa persona de la que te has enamorado y gracias a ella, has podido ver todo eso que está en ti. Felicidades, Entrenador, por saber amar lo que haces! Y acuérdate… es posible aplicar ese poder a la vida real, también. Enamórate, merece la pena!!!

“No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar” Albert Camus

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